Maryuri Quijada
La participación de las
mujeres en el ámbito laboral:
Se refiere a su
involucramiento en diferentes sectores y roles profesionales. Incorporar la
perspectiva de género en el trabajo social implica considerar las distintas
experiencias, desafíos y necesidades de las mujeres. Esto se traduce en diseñar
políticas, programas y prácticas laborales que promuevan la igualdad de
oportunidades, luchando contra la discriminación y fomentando ambientes
inclusivos. En el ámbito del trabajo social, esto implica abordar cuestiones
como la violencia de género, brechas salariales y desigualdades en el acceso a
recursos y oportunidades. El Congreso Económico y Social de Naciones Unidas
formulo en junio de 1997 el siguiente concepto: Transversalizar la perspectiva
de género es el proceso de valorar las implicaciones que tiene, para los
hombres y para las mujeres, cualquier acción que se planifique, ya se trate de
legislación, política o programas, en todas las áreas y en todos los niveles.
Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las
mujeres, al igual que la de los hombres, sean parte integrante de la elaboración,
puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas
sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos
igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la
transversalización es conseguir la igualdad de los géneros.
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